HISTORIA

HISTORIA

Desde hace más de 17 años, la Santísima Virgen María, le transmite a Antonio Murillo, persona elegida por la divina prominencia, para transmitir a todos sus hijos, mensajes de amor, fe y esperanza. Agua viva que el Señor nos da para que saciemos nuestra sed y sigamos caminando por el camino de la vida hasta nuestro encuentro “con él”. Antonio Murillo (la materia) es la persona a través de la cual la Virgen Santísima nos da esa agua viva, tan necesaria para aliviar la sed en la travesía por este mundo.

A Antonio, ya desde su más tierna infancia, le fueron concedidos unos dones singulares, que le acompañan hasta la actualidad. Miembro de una familia de 5 hermanos, desde pequeño y por necesidades familiares, fue puesto en manos de una familia donde cuidaba y se encargaba de cuidar los animales domésticos a cambio de manutención. En esa familia se rezaba el santo rosario y Antonio era invitado al rezo como uno más. Quiso la divina providencia que con el paso de los años, su familia se trasladase a vivir a Boadilla del Monte (Madrid) donde su padre trabajó para los marqueses propietarios de una gran parte del monte donde ahora él recibe los mensajes de la Santísima Virgen.

Acompañado por 4 amigos allá por el año 1988 recorrían el monte en busca de un árbol donde a él por las noches “El Señor y María Santísima” le llevaban y le iban formando poco a poco en la misión para la cual había sido escogido. Así recorríamos el monte en busca de “ese árbol” que sería en el devenir parte fundamental de la obra que “El Señor” ha tenido a bien en preparar para sus hijos.

Entre otros centenares de encinas y fresnos que pueblan el maravilloso monte con el que ha sido agraciado el pueblo de Boadilla, encontramos por fin “el árbol” un precioso y robusto alcornoque el único en el entorno, dándose “la casualidad” de que Antonio vino a este mundo debajo de un alcornoque allí donde su madre se recostó mientras su padre iba en busca de un médico o comadrona que le pudiera ayudar en el parto, encontrando a su regreso al bebé en brazos de su madre, esto ocurrió allá por tierras de Andalucía de donde Antonio es originario.

Encontrado “el árbol” allí donde nos reuníamos y éramos espectadores de los particulares dones de Antonio. En uno de los mensajes que recibiríamos a través de Antonio, María Santísima, nos hizo conscientes de que si sabíamos que días nos habíamos venido reuniendo, nosotros contestaríamos que no, a lo que “ella” nos respondió: habéis estado viniendo los miércoles, así que este día es el día que tenéis cita con María.

A partir de ese día, allá por el mes de Mayo de 1989, la Santísima Virgen nos pidió el rezo del Santo rosario, ninguno sabíamos rezarlo, así que nos hicimos con un pequeño libreto de oraciones en el que venía incluido el santo rosario y así comenzó esta andadura que cambió nuestras vidas, nuestra forma de ser, pensar y obrar, siempre dirigidos por las manos de la mejor maestra a la que uno puede tener acceso, “La Virgen Santísima” se puede aspirar a más? Así “ella” nos ha ido aleccionando y educando dando mensajes de paz, amor y esperanza para el mundo entero.

Como en todos los sitios donde María Santísima pone sus pies, el monte es un remanso de paz donde acudimos las almas (de los de aquí y los de más allá) a la oración y salimos llenos de esa paz y de ese amor que la madre bendita nos transmite. Una sencilla capilla, que la madre nos pidió construir es el broche junto a “el árbol” donde acudimos, ahora en mayor número, a la oración, el sacrificio y la penitencia que es lo que María Santísima nos pide y hasta el día de hoy así seguimos, siempre guiados por la diligente mano de “La Reina de los cielos y tierra” .